Francia acelera el proceso de solicitud de asilo y crea más plazas en albergues de refugiados

Sólo en el año 2016, Francia recibió más de 85.000 solicitudes de asilo, un 40% más que en 2012. A esto se suman los miles de inmigrantes que vienen por razones económicas, ya sea para intentar quedarse en Francia o, como ocurre con los que se concentran en Calais , En la costa noroeste, con vistas a un tercer país, especialmente el Reino Unido. El año pasado, Francia arrestó a 91.000 migrantes irregulares. De éstos, 31.000 recibieron una orden de salir del territorio francés y sólo 25.000 lo hicieron, 13.000 de ellos forzados. “Tenemos que mejorar esas cifras, que no son satisfactorias”, dijo Philippe.

Pero ni Francia, ni Europa, ni ningún país tiene una “varita mágica” para resolver el problema de la creciente presión migratoria, menos dramática que hace dos años, pero aún abrumadora y, aún más grave, sin signos de desaceleración en el futuro, Reconoció el primer ministro en una conferencia de prensa. En vista de esta situación, el Gobierno francés quiere dar prioridad a las políticas dirigidas a los más vulnerables, los refugiados, incluso a expensas de los que huyen de la pobreza o de la falta de oportunidades en sus países de origen. Aunque también incluyen familias enteras.
Medidas “decentes” para los refugiados

De acuerdo con el plan de “garantizar el derecho de asilo y un mejor control de los flujos migratorios” desarrollado por el gobierno francés, se crearán en 2012 un total de 12.500 nuevos refugios para solicitantes de asilo y refugiados. Actualmente hay 80.000 plazas. 40% de los demandantes no tienen lugar, según cifras oficiales.

Como dijo el presidente Emmanuel Macron en una entrevista con varios medios de comunicación europeos, entre ellos EL PAÍS, a finales de junio se aplicarán también medidas para acortar los plazos de solicitud de asilo de hasta dos años que pueden tardar hasta seis meses. Con este fin, el Gobierno aumentará los fondos y las sucursales abiertas de la Oficina de Protección de Refugiados y Apátridas (Ofpra, órgano encargado de registrar las solicitudes de asilo) en ciudades como Cayena, Lyon y Metz antes del final del año.

En una fecha aún por determinar, el Gobierno designará un delegado interministerial para la integración de los refugiados que, bajo los auspicios del Ministerio del Interior, coordinará las diversas medidas adoptadas para garantizar que los refugiados sean recibidos en condiciones “dignas”. La formación de los asilados, incluidos los cursos de francés, y su preparación para acceder a puestos de trabajo también forman parte de este plan.
La mano dura contra los migrantes económicos

Por el contrario, todo migrante cuya solicitud de asilo sea rechazada será “sistemáticamente” sometido a un proceso de expulsión. Con el fin de mejorar las tasas de cumplimiento de estas deportaciones, el Gobierno quiere adaptar los sistemas de información para identificar a los detenidos ya las personas que se encuentran en una situación irregular más rápidamente. También prevé la creación de una “facilidad de preparación para el retorno” en cada región para prestar asistencia para el retorno voluntario de los afectados, así como para enmendar la legislación para “mejorar la eficacia de los procedimientos”.

Todo esto debe ir acompañado de una coordinación con los socios europeos, “no podemos abordar esta cuestión por sí solos”, subrayó Philippe, “en el fortalecimiento de las fronteras comunes y en la lucha contra las mafias de la trata de personas y en la búsqueda de soluciones diplomáticas a la política. Conflictos y problemas económicos que hacen que la gente huya de sus países de origen.

El Primer Ministro reconoció que las medidas a corto, mediano y largo plazo lanzadas por el Gobierno no son ni suficientes ni satisfechas en absoluto. “Algunos los considerarán demasiado rigurosos, otros demasiado generosos”, dijo. Según Philippe, Francia debe “estar a la altura de las necesidades de los refugiados, pero debemos ser firmes” con otras llegadas “que deben entender que no será posible acoger a todos los migrantes económicos”. Poco después, Macron fue más agudo: “Los refugiados políticos y los migrantes económicos no tienen los mismos derechos o deberes.