Irak festeja victoria sobre el Estado Islámico en Mosul

El gobierno iraquí anunció ayer la victoria de sus fuerzas sobre el Estado Islámico. 265 días después del inicio de la batalla por Mosul. Y tres años después de que el terrorista islámico Abu Bakr al Bagdadi subió al púlpito de la mezquita al Nuri, en esa ciudad kurda de Irak, para declararse líder del autoproclamado califato suní.

“La liberación” y “la victoria” fue anunciada por el primer ministro iraquí, Haider al-Abadi, que se desplazó ayer a Mosul. El gobernante, musulmán chií, fue fotografiado a festejar con los militares, cubierto con la bandera de Irak. La semana pasada, cuando los iraquíes recuperaron el poder sobre esa mezquita, Al-Abadi ya había declarado el fin de lo que dijo ser “el estado de la falsedad”.
Abrazos, besos, sonrisas, selfies. Eran esas las imágenes que ayer llegaban de Mosul, por las agencias noticiosas internacionales. “He venido a felicitar a los combatientes heroicos y al pueblo iraquí por esta gran victoria”, dijo el jefe del gobierno en su página de Facebook.

Muchos militares, de armas en puño, haciendo señal de victoria, exhibían las banderas negras capturadas al Estado Islámico. Desde que entraron en Mosul, el 10 de junio de 2014, los terroristas instalaron el terror, con ejecuciones, lapidaciones y decapitaciones en público, secuestros, violaciones, entre otras atrocidades relatadas por los medios locales e internacionales. Más de 900 mil habitantes habrán huido de la ciudad en estos tres años, lo que será la mitad de su población, según los números anteriores a la llegada de los islamistas.
Entre los primeros líderes internacionales en reaccionar a la noticia estuvo el presidente de Francia, uno de los países que integran la coalición internacional contra el Estado Islámico. “Mossul liberado del Daesh: homenaje de Francia a todos los que, con nuestras tropas, contribuyeron a esta victoria”, escribió Emmanuel Macron en Twitter.

El Estado Islámico encuentra su génesis en el conflicto de Siria (que comenzó en 2011, fruto de las protestas contra el régimen de Bashar al-Assad), en el que murieron varios ataques terroristas en Europa, algunos de ellos en territorio francés. El hecho de haber empezado a atacar indiscriminadamente, incluso en Turquía, llevó a varios países a unirse, intentando sofocar las fuentes de ingresos del grupo, como el petróleo, bombardeando sus posiciones. Al control de varias partes de Siria, el grupo se extendió a Irak, aprovechándose de la frágil situación de seguridad y de los conflictos sectarios posteriores a la invasión de 2003 para derrocar a Saddam Hussein. Además, el líder del autoproclamado califato perteneció a Al Qaeda en Irak y llegó a estar detenido en una prisión gestionada en el terreno por las fuerzas militares de Estados Unidos.

La falta de acuerdo entre sunitas, chiíes y kurdos que retrasó la batalla de los iraquíes en Mosul. Esta comenzó sólo el 17 de octubre de 2016. Alinearon contra el Estado Islámico el ejército iraquí, las unidades antiterroristas, la policía federal, los combatientes kurdos iraquíes conocidos como peshmerga, las tribus sunitas que están en contra del Estado Islámico y las milicias chiitas Hashid Shaabi (Que en árabe significa Movilización Popular).

A pesar de los festejos, todavía hay una cierta precaución en las reacciones. Hasta porque, según la ONU, habrá entre diez mil y 20 mil civiles retenidos aún en la zona antigua de Mosul. A pesar de que algunos combatientes del Estado Islámico fueron abatidos cuando intentaban huir a nado a través del río Tigre, podría haber células dormidas que se quedan para atacar más tarde, indicó fuente militar a El Mundo.

El escenario en Mosul ahora es destrucción generalizada. Los edificios esventrados con hierros retorcidos que apenas se aguantan de pie son el paisaje dominante. La ONU calcula, según Reuters, que sólo la reconstrucción de las infraestructuras básicas deberá costar cerca de mil millones de dólares. Una de las mayores incógnitas de esta batalla contra el Estado Islámico es el número de bajas registradas, ya que el gobierno iraquí rechaza proporcionar números. Según Estados Unidos, sólo en la unidad antiterrorista que estuvo al frente de los combates hay que señalar pérdidas del orden del 40%. El sábado, en Bagdad, el general norteamericano Robert Sofge, dijo: “La batalla en Mosul no tiene nada que ver con lo que los soldados de hoy han visto en la vida, hay que retroceder hasta la II Guerra Mundial para encontrar algo así.”